mié. Ago 5th, 2026

 Alejandro Moreno Cárdenas no pasa desapercibido.

Hay quienes lo ven como el responsable de la peor crisis del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Otros, como el único que ha logrado mantener con vida a un partido que muchos daban por muerto.

Los más, como el único opositor real, que enfrenta todos los días al gobierno federal, al sistema, a quienes desde el poder y la impunidad se acaban, poco a poco, al país y a sus instituciones.

Y ahí está la primera paradoja.

Porque mientras unos anuncian el acta de defunción del priismo, Alito continúa despachando como dirigente nacional en Insurgentes norte, tomando decisiones, repartiendo candidaturas y hablando como si el Revolucionario Institucional aún gobernara el país.

¿Cómo lo ha conseguido?

Excelente pregunta.

Porque el PRI perdió la Presidencia de la República, la mayoría de las gubernaturas, el Congreso y perdió millones de votos.

Pero Moreno Cárdenas no perdió el control del partido.

Al contrario.

Lo fortaleció.

Y no ha sido ni gratis ni fácil, porque otros han preferido entregarse, unirse a Movimiento Regeneración Nacional (Morena) o a sus rémoras, como el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) o el Partido del Trabajo (PT).

Huir como los trepadores que son.

¿Nombres?

Sobran.

Alejandro Murat Hinojosa, Eruviel Ávila Villegas, Claudia Pavlovich, Alfredo del Mazo Maza, Alejandra del Moral Vela, Miguel Ángel Osorio Chong, Claudia Ruiz Massieu y Jorge Carlos Ramírez Marín, entre otros.

Los audios filtrados, las investigaciones patrimoniales, los señalamientos por enriquecimiento, las denuncias, los ataques de la sinvergüenza gobernadora de Campeche, Layda Sansores, los enfrentamientos con antiguos dirigentes y las críticas internas han acompañado prácticamente toda su dirigencia.

Nada de eso ha bastado para moverlo un centímetro.

¿Por qué?

Porque la política no siempre premia al más popular.

Premia al que controla las estructuras.

Al que conoce los estatutos.

Al que sabe contar votos internos.

Y, sobre todo, al que no está dispuesto a entregar el poder.

Morena lo acusa de representar al viejo régimen.

Muchos priistas lo responsabilizan del desplome electoral.

Y desde la oposición tampoco faltan quienes cuestionan que el PRI no haya renovado su dirigencia hace mucho tiempo.

Alito responde con el mismo argumento.

Que el partido necesita estabilidad.

Que la experiencia cuenta.

Que todavía hay elecciones por ganar.

Sus críticos responden exactamente lo contrario.

Que difícilmente recuperará la confianza ciudadana mientras conserve los mismos rostros que simbolizan sus derrotas recientes.

Ahí está el dilema.

Porque una cosa es sobrevivir políticamente.

Y otra muy distinta es reconstruir un partido.

Mientras tanto, Morena continúa acumulando poder.

Movimiento Ciudadano busca crecer.

El PAN intenta reorganizarse.

Guste o no, el dirigente campechano se ha convertido en el personaje alrededor del cual gira buena parte de la conversación política en México.

No está dispuesto a hacerse a un lado.

Ni parece haber alguien con la fuerza para obligarlo.

La prueba de fuego serán las elecciones intermedias de 2027.

Se juegan 17 gubernaturas, el congreso federal,  congresos estatales, alcaldías y diversos cargos municipales.

Ahí, en las urnas, se verá de qué está hecho Moreno Cárdenas.

COAHUILA ES EL ESTADO MÁS SEGURO DEL PAÍS

Saltillo, Piedras Negras y Torreón se ubican en el Top 5 de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) como las ciudades más seguras de México.

Sí, Coahuila se mantiene como el estado más seguro para vivir al tener a las tres ciudades de la entidad que se miden en este indicador.

Y pensar que en el sexenio de Humberto Moreira Valdés llegó a ser uno de los más inseguros y sangrientos.

Manolo Jiménez Salinas, actual gobernador, ha conseguido lo que parecía imposible: que Coahuila volviera a ser transitable, vivible pues.

Piedras Negras se mantiene como la segunda ciudad más segura de México y como la frontera más segura del país.

“Seguiremos trabajando en coordinación con el Ejército, con la Guardia Nacional, con la Marina, con las fiscalías, con la Policía Estatal y las municipales, así como con las y los ciudadanos”, dice Jiménez Salinas.

Debe ser cierto, porque en la elección de junio pasado, el PRI arrasó y se llevó carro completo.

-Ahí nomás, dicen los priístas.

Vámonos: Claudia Sheinbaum miente cuando argumenta que la ley sobre derechos de audiencias es por el pueblo bueno.

Surgieron voces que pedían censurar su conferencia.

Está sencillo: si no le gusta no lo vea.

                       alberto.montoya@diahabil.com.mx          @albermontmex

Por admin

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