Claudia Sheinbaum miente y es incongruente.
Como su antecesor, engaña al pueblo bueno y éste le aplaude todo.
¿Por qué sí asistir al estadio de los Gigantes y Jets de Nueva York -en realidad en New Jersey- a la final del campeonato mundial de futbol y no al estadio Azteca en la CDMX a la inauguración, al primer juego del torneo en el que, además, la selección mexicana era la protagonista?
¿Por qué hasta entregar a Rodri, integrante de la selección española, el trofeo como jugador más valioso?
La señora que fue impuesta por Andrés Manuel López Obrador dijo entonces que regalaría su boleto a una niña o adolescente que gustara del futbol, porque el precio de éste era exorbitante, un insulto a la pobreza ¡y vaya que en México hay!
Mentira, porque, para empezar, como presidente de México, no necesita un boleto para entrar al estadio y porque, en realidad, lo que buscó a toda costa evitar fue exponerse, ser exhibida con mentadas de madre y rechiflas como sucedió en 1968 en la inauguración de las Olimpiadas con Gustavo Díaz Ordaz, tras la matanza de estudiantes en Tlatelolco, y en 1970 con la inauguración del Mundial.
O en 1986 con Miguel de la Madrid Hurtado, después de los sismos de 1985 cuando su gobierno fue rebasado.
-Los boletos del estadio son muy caros. No sé llegaron a… no sé ¿cuánto costaban ¿ustedes saben? 120 mil pesos, 80 mil pesos más o menos.
Entonces es muy poca la gente que puede pagar un boleto de ese, con ese monto.
Entonces, digo hay que gente que lo puede pagar y qué bueno que fue al estadio, pero creo que como presidenta pus mejor le doy el boleto a una persona que no hubiera podido asistir, que ama el futbol, y lo festejo con la gente de manera gratuita.
Esa fue mi decisión desde el primer momento, el día que vino Gianni Infantino a entregarme el boleto.
Esa es una decisión y tiene que ver con lo que somos.
Y la joven que fue la pasó de maravilla.
Y pus en el deportivo Los Galeana un ambiente maravilloso, dijo la ex integrante del CEU en las UNAM dos o tres veces en su stand up de Palacio Nacional.
Pero bastó con que Donald Trump la invitara a la final para que hasta suspendiera una gira por Quintana Roo este fin de semana y decidiera asistir.
Y, luego, en línea con el populismo y la incongruencia de López Obrador, intentó viajar desde ese estado a Nueva York en línea comercial, pero ¡el vuelo fue cancelado por el mal tiempo!
Entonces tuvo que dilapidar recursos del tesoro -públicos, pues- para llegar a la cita y no hacer el ridículo de no asistir o hacerlo tarde por lo que un avión de las fuerzas armadas la llevó.
Y cabe la pregunta: ¿Pero qué necesidad si se trata de quien ejerce el cargo de presidente de México?
Y me refiero con sarcasmo al verbo dilapidar porque, todo lo contrario, tener un avión de uso exclusivo de la Presidencia debiera ser por ley y dejarse de absurdos, demagogia y populismo de viajar en aerolínea comercial.
Además, el señalamiento por su incongruencia no es por mentir porque ciertamente tenía que acudir a Nueva York a la final por ser un tema político y diplomático, sino porque los agravios, las descortesías y las groserías de Trump con México y con ella no terminan.
Apenas el viernes pasado le fueron devueltas al embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, las cartas de protesta que envió la Secretaría de Relaciones Exteriores a Washington para pedir que cese el hostigamiento hacia los mexicanos allá por parte del ICE -Servicio de Inmigración y control de Aduanas- luego de que han muerto 17 en sus manos, el más reciente Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental estadounidense informó que Michael Kozak, funcionario de esa agencia, se entrevistó en Washington con Lazzeri e hizo la devolución de los documentos.
O sea, los rechazó y le pidió hacerlo vía diplomática.
Y cómo la exhibe y se burla de ella cada que puede, cuando dice que está dominada por los cárteles del narcotráfico.
Y aunque no miente, lo cierto es que es un soberbio, pedante y autoritario que humilla, se burla y se mofa de quien se le antoja, cada que puede.
En el caso de España, Sheinbaum ciertamente ha retomado la relación después de que su promotor y protector – Andrés Manuel- la puso en pausa, porque el reino no ofreció una disculpa por los abusos y los excesos durante de la conquista allá por mil 521, pero tuvo que tragar sapos también para aplaudir y hasta estar en el palco de Trump protegido tras los cristales blindados y el Servicio Secreto.
Y esa es la incongruencia: los boletos son my caros, es un evento que no necesitamos en el gobierno, nosotros no somos así y más.
Una mentira más de este gobierno que sólo tiene apoyo por los dos billones de pesos anuales -millones de millones- que regalan y a los que llaman programas sociales.
Vámonos: Alejandro Moreno Cárdenas, líder nacional del PRI, continúa con su trabajo rumbo a le elección intermedia de 2027.
En esos comicios se jugará el futuro de México, sin exagerar y quitar la mayoría calificada a Morena y sus dementes militantes es la única opción o se acabarán al país.
alberto.montoya@diahabil.com.mx @albermontmex